Costa Rica fue un buen sinodal, pero Estados Unidos es la prueba de fuego para la selección mexicana de Javier Aguirre. El triunfo ante los ticos es historia y no garantiza nada aún, más que la confirmación de un rival sin saber cómo ganarle al lastimado Tri que exhibe las mismas flaquezas (aunque buenos ejecuntantes en la serie de penaltis).
La pelea por la Copa Oro es buen motivo para que el actual Tri se pruebe ante EEUU, donde los suplentes no han permitido extrañar a los titulares.
Y aunque los ticos, que estaban mejor, pusieron contra las cuerdas al Tri, tampoco supieron hacer nada mejor para aspirar al triunfo. El uniforme mexicano sigue imponiendo y al menos mostraron hambre (algo básico) para no irse a casa con las manos vacías.
Así que es de esperar que Estados Unidos, la bestia negra del Tri, juegue con el ímpetu de los mexicanos. No propondrán más de lo básico. Son locales, pero la presión es para México.
Así que pondrán eso de su lado y que los aztecas hagan el gasto, pues EEUU es muy disciplinado en todos los sentidos y su contragolpe es letal. Arma suficiente para atacar a un rival fragoroso que se desvivirá por querer mostrar su superioridad.
Si EEUU cae no pasa nada. El fútbol gana terreno cada vez más, pero la presión no agobia a sus protagonistas.
Si México pierde lo poco que han ganado a nivel emocional y deportivo sufrirá otro duro golpe, nada recomendable cuando la agenda les marca otro choque contra Estados Unidos, en la eliminatoria.
Si el Tri gana, sólo cumplirá con un objetivo obligado y pondrá en el congelador la presión que los acompaña. El triunfo no los hará lo buenos que pueden llegar a ser. Pero las flaquezas siguen.
La defensa es garantía de nada. El ataque se cansa de fallar y ante EEUU no parece ser un buen panorama.
Para el archivo…
Nada como el triunfo. Eficaz remedio a los males. Maquillaje ideal para las carencias. México está en la final de la Copa Oro y ya cumplió la mitad de su obligado objetivo (la otra mitad es coronarse).
Sigue la flaqueza defensiva, la puntería perdida y la endeble disciplina… las deficiencias no se han ido, pero los mexicanos al menos mostraron temple para derrotar a la férrea selección de Costa Rica, que dio un par de golpes anímicos con el penalti que Miguel Sabah entregó al portero tico y el empate agónico con el que forzaron el alargue.
Se nota un México hambriento y en ese camino van de la mano con los errores que provoca el ímpetu, sobre todo en la zona defensiva, la más frágil y predecible del equipo de Aguirre.
Y jugar con el cuchillo en los dientes no garantiza ganar, aunque el pasaje a la final permite al seleccionado mexicano aspirar a seguir en el camino ascendente, a pesar de sus limitaciones.
Hasta la próxima.